Quizás quiso decir

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¿Madre, allá se acaba el mundo?

¿Madre, allá se acaba el mundo?

sábado, 8 de enero de 2011

carmen lamúa




                                lugares raros nº 4






                             nº 7

                                       







                                                                        

          nº 11



de lugares que no están


habitar un canal
provocar un lugar
recorrer una malla
activar un lugar anómalo
inventar un recinto peregrino
trazar un lugar especulativo
abrir una situación
contagiarse en un lugar de emoción
saltar por instinto
pequeño material para la experiencia


del lugar o del espacio vivido, contaminado por la experiencia: los lugares especulativos  son lugares que faltan en un contexto estructurado por la racionalodad radical de la necesidad y eficacia. Los espacios-herramienta y las "máquinas para vivir" arrastran un aire de espacios de control y de adiestramiento, un mínimo común múltiplo de códigos abstractos que instrumentalizan a la persona según protocolos rígidos, sistemas cerrados que no dejan margen al titubeo, al error ni a la improvisación, espacios ausentes donde por no estar no está ni el usuario, olvidado de si mismo y de su voluntad al ser una pieza más de una función mecánica.
Es por eso que hacer lugares anómalos o fuera de sitio tiene su razón de ser al incorporar elementos del sistema de lo humano no demasiado valorados. Estos lugares impropios son libres, sin códigos de conducta ni significado, son impertinentes y están abiertos a algún tipo de alteración. Son materiales mínimos para la experiencia, organizada alrededor del cuerpo, no a pesar de éste.







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